PÁGINAS VISTAS EN ESTA SEMANA

sábado, 5 de noviembre de 2011

"AQUÍ EN VALLADOLID" ESTUVO EN NUESTRA TERTULIA Y ESCRIBIÓ ESTO:

Sobre este tema se celebró el pasado día 28 una interesante
tertulia, en el bar Eclipse, a la que fuimos invitados por Miguel
Asensio. Exponemos aquí las opiniones de los que intervinieron.
Luciano Sinovas Moro
Médico de Urgencias y Secretario Provincial
de UGT
El botellón es un problema social si se
bebe inadecuadamente, es decir, cuando
se abusa del alcohol. Si el botellón es una
forma de reunirte con tus amigos en la calle,
en la cultura mediterránea de tomar, pero de
manera moderada, yo no lo veo mal. El ocio
no se tiene que condicionar al alcohol. Es un
problema de nuestra cultura mediterránea y de nuestro ámbito
local. En la provincia de Valladolid hay tres denominaciones de
origen importantes, con una gran fuerza económica y un buen
número de trabajadores en ese sector. Por estas razones, desde
pequeños ha habido mucha gente que ha consumido bebidas
alcohólicas y, como consecuencia directa, algunos que han
padecido enfermedades crónicas, porque el alcohol no deja de ser
una droga más. Por estas razones, hay que formar a las personas
desde la escuela, para educar en las consecuencias que genera
esta práctica.
Desde un punto de vista médico, los niños de trece, catorce o
quince años que comienzan a consumir alcohol están provocando
un daño muy serio en su organismo, es algo fatal. Estos nunca
deberían estar en un botellón si hay alcohol. La legislación que hay
en nuestra comunidad no permite la presencia de estos jóvenes
y de su consumo, esto está claro. Además, las soluciones deben
ser educativas y formativas, de formación en las personas adultas
y de educación en los jóvenes. Desde mi punto de vista, no hay
que buscar responsables, es nuestra cultura y debemos formar
a nuestros jóvenes con valores realmente importantes para que
puedan convivir con el alcohol.
Teodoro Lozano García
Presidente de Alcohólicos Rehabilitados de
Valladolid (AR-VA)
El botellón para la sociedad supone un
fracaso. Yo creo que cuando alguien sale
a consumir alcohol de forma abusiva, está
fallando el sistema. Si lo que entretiene y
divierte a los jóvenes es únicamente el consumo
de una droga, está claro que algo hacemos mal.
El problema es que siempre se relaciona el
consumo de alcohol con ocio. Por ejemplo, es una visión tópica
que estas bebidas desinhiben, pero yo me paro a pensar en esto y
veo un razonamiento erróneo en su esencia. ¿Necesitamos tomar
una droga para desinhibirnos y hacer algo? ¿Esto denota unas
carencias y se deben suplir estas con una sustancia tan perjudicial
para la salud? Este juego es muy peligroso.
El botellón ya está teniendo consecuencias, por ejemplo
nosotros en la Asociación recibimos a personas con veintidós
o veintitrés años. Todos ellos son fruto y consecuencia de los
primeros botellones de hace seis u ocho años. La edad media de
AR- VA ha bajado en dos años y estamos hablando de 500 socios,
que se produzca un decrecimiento así es una barbaridad. Estos son
datos objetivos que nosotros contabilizamos, pero es que además,
aquí en Valladolid, en lo que va de año ha fallecido nueve jóvenes
en torno a 18 o 20 años. Todas estas consecuencias son el precio
que estamos pagando por el consumo abusivo de alcohol.
La solución al problema pasa por sentarse en una mesa, no
los responsables (que no me gusta denominarlos así), sino las
parte implicadas. Hay soluciones que tienen que surgir de las
administraciones públicas, medios de comunicación, colectivos de
jóvenes, educadores, padres… Hablo de un abanico muy grande
de personas que tienen y deben dar solución a este problema,
porque sino este se va a convertir en algo mucho más grave,
en un problema de salud. Y, lo que hay que recordar es que los
responsables de esta situación somos todos, la sociedad en sí que
ha creado unos valores en los que para divertirnos parece que
hay que adormitar a la mente. Tenemos que ofrecer alternativas,
educar a los jóvenes en su justa medida y permitir que elijan su
ocio, el que ellos mismos preparen y ejecuten.
José Ramón García Sanz
Presidente de la Asociación Vallisoletana de
Empresarios de Hostelería
En Valladolid, el tema del botellón está
bastante controlado. Por lo cual, para
los hosteleros de la ciudad no supone un
conflicto muy grave. Sí que es cierto que
en otras localidades de la Comunidad es un
problema, porque merma la asistencia de
muchas personas adultas que van menos a los establecimientos.
No obstante, en nuestra ciudad yo creo que no, porque el
Ayuntamiento no es tan permisivo.
La cultura mediterránea de estar en la calle está muy arraigada
en la sociedad y eso es lo que gusta. Las personas disfrutan de
charlar, no necesariamente de beber, en la vía pública. No
obstante, lo que está claro es que es una situación de riesgo y lo
que habría que hacer es prevenir con una educación desde muy
pequeños a los chavales, para explicarles cuales son los riesgos del
consumo de alcohol. Pero esta es una labor de todos, de padres,
hosteleros y profesores.
A mí, en lo que sí me gustaría incidir es que los establecimientos
de hostelería queremos que la gente se divierta, disfrute, pero no
queremos que se emborrache Lo que no se puede negar es que la
relación entre ocio y alcohol es una realidad social. España es un
país con 364.000 establecimientos hosteleros, es el país líder en
turismo vacacional y en establecimientos de hostelería. Por tanto,
en España hay una cultura, una tradición. ¿Por qué se relacionan
estos conceptos? Pues simplemente, porque es una forma de
divertirse y, al fin y al cabo, si existen tantos establecimientos es
porque hay clientes. La gente disfruta con una buena comida y
luego le apetece tomarse una copa, no todo el mundo, pero sí una
gran mayoría. Realmente forma parte de nuestra forma de ser y de
nuestra tradición. No deja de ser un acto social y una manera de
relacionarnos con la gente.
Carmen Lorenzo Neches
Psicóloga de AR-VA
El botellón eclipsa el problema en sí, que
es el consumo abusivo de alcohol. La gente
se queda con las consecuencias del botellón
(ruido, basura, borracheras, intoxicaciones
o peleas), pero se pierde la esencia del
botellón que es beber alcohol en grandes
cantidades, y en un corto espacio de
tiempo. A mí, al menos me gustaría ir más allá y decir a la gente
que se debe tomar conciencia de que el alcohol es una droga y que
aunque te tomes una caña, no bebas ninguna más y hagas eso que
denominamos consumir moderadamente, te estás exponiendo a
una droga. Además, se debe recordar que el consumo moderado
tiene su límite en los hombres en cuatro unidades de bebida y en
las mujeres en tres, por lo que es muy importante comprender
que la quinta caña ya es un consumo de riesgo. A este respecto
existe un problema porque siempre se dice que hay que beber con
moderación, pero luego nadie sabe qué es eso.
El problema es tangible y la solución, desde mi punto de vista,
radica en una prevención basada en los valores impartidos desde
la primaria. Ya no vale las prácticas comunes de ir hablar de drogas
a la E.S.O. sino que se debe empezar a educar desde mucho más
pequeños.
La responsabilidad de este problema es de todos y de cada uno
de nosotros. Toda la sociedad en su conjunto tiene parte de culpa
porque todos somos modelos de conducta. Por ejemplo, unos
padres que vayan al bar con el niño, al final, a ese crío le mandan el
mensaje de: “de mayor se va al bar a beber alcohol para pasárselo
bien”. Eso es lo que se debe cambiar. Es necesario reformular el
concepto del ocio actual y transformarlo en una perspectiva de
diversión en familia. Hay que fomentar el deporte, la cultura…

1 comentario:

  1. Este periódico y Ángel ...su director se han convertido en amigos míos

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